martes, 29 de octubre de 2013

Cómodos Y Aburridos.

“Si eres la persona más inteligente en el lugar donde te encuentras… estás en el lugar equivocado”.
Dicha afirmación me lleva a reflexionar sobre el momento en el que nos encontramos, este instante que fue predicho por el instinto de avanzar, de cambio y de evolución, que a veces simplemente se va opacando y mermando al ser invadido por la comodidad.

Una de las ocasiones más satisfactorias en el transitar por la vida debe ser la culminación de una meta, de una etapa o el alcanzar un logro por el cual nos hemos esforzado y que  con el paso del tiempo y con nuestro esfuerzo constante nos ha obligado a transformarnos y adaptarnos a nuevas circunstancias aún sin estar conscientes de estos cambios.

Ese mismo esfuerzo es el que sirve de indicador para saber cuándo debemos movernos a un nuevo reto; cuando la siguiente tarea, la siguiente odisea, la siguiente aventura nos llama desde ese lugar inalcanzable desde donde nos han llamado todos nuestros retos anteriores aún por muy diminutos que estos fueron.



Es que al ir obteniendo todo de forma más rápida y calmada, las recompensas serán cada vez menores y menos satisfactorias, debido a que cada vez nos costará menos alcanzarlas, lo que nos lleva a encontrarnos en un ciclo repetitivo de hacer tareas con poco esfuerzo, para tener siempre el mismo resultado, que luego de un tiempo, más que entretenernos, mantenernos activos y ocupados, nos hará sumergirnos en la más tediosa y poco excitante rutina que nos convertirá en seres aburridos, desdichados e inconformes sin saber por qué.

Porque el alcanzar algo con facilidad que antes nos tomaba mucho esfuerzo lograr, solo nos sirve para indicar que hemos crecido, que hemos mejorado, que hemos progresado. Por lo cual lo más lógico por hacer es ir al siguiente nivel, subir a ese siguiente escalón sobre el cual tendremos que pasar noches y días de arduo trabajo. Pero que a su vez volverán a despertar ese instinto de sed, de ansias, de ganas de seguir adelante y no desfallecer.

El momento en el que volvemos a salir de nuestra zona de comodidad es el momento en el que volvemos a sentirnos vivos. Porque nunca nadie se hizo fuerte haciendo lo fácil.

Lo que le da sentido a la vida es el no saber qué vamos a hacer con ella. 

jueves, 22 de agosto de 2013

Comparte Tus Ideas.

Seguramente recuerdas cuando estabas en la escuela que tus otros compañeros no te dejaban ver las respuestas que escribían colocando su brazo alrededor de sus cuadernos o de su hoja de examen.

En cualquier ámbito es igual, en el trabajo la gente guarda secretamente sus ideas. No quieren compartirlas con nadie por miedo a que alguien más tome el crédito por ello.

El problema de acaparar esas ideas es que las personas solo serán útiles la mayoría de las veces por esos secretos que guardan y esto eventualmente los hará viciados, serán unos acaparadores de secretos y de ideas.

En cambio, si compartes todas las ideas que tienes con otras personas te quedaras sin nada, no estarás guardando ningún secreto. Esto te forzara a buscar,  a estar pendiente, a replantearte y a ser más observador y por lo tanto siempre te encontrarás en una nueva búsqueda y en un nuevo descubrimiento.

De alguna modo, mientras más compartes más regresa a ti. Porque las ideas son conocimiento abierto. No tienes que clamar por su autoría, simplemente regálala.

Además, no son tus ideas solamente, son de todos, las ideas se encuentran allí afuera flotando, aunque tú no las compartas hay alguien en cualquier lugar del mundo que en algún momento va a pensar igual a ti, solo necesita recoger esa idea flotante y llevarla a su mente. Por eso es mejor compartir.


No guardes tus conocimientos, dáselos a todos los que puedas y obtendrás mucho más. 

@frapex
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lunes, 8 de julio de 2013

Existencialismo


Yo pudiera estar como tú, sentado una noche de la semana en cualquier bar tomándome otro trago. Podría explicártelo mil veces y quizás nunca lo entendieras, hasta llegar desperdiciar el tiempo de mi vida intentando tan frustrante acto, pero no.

Por eso he preferido esconderme,  invadiendo tu mente como si estuviese espiando tus pensamientos desde afuera de la ventana de tu cerebro, observando calladamente y recordando cómo es cada quien y como somos.

Quizás sienta que es su culpa, que no puedan escucharse entre ustedes mismos, o por lo menos eso sería lo más sensato de pensar. Por eso eventualmente y luego de analizar objetivamente me he dado cuenta que simplemente estaba siendo aburrido y paranoico, ese era el problema.



Pero aún en el aislado refugio del conocer puedes tener la fortuna de cruzarte con gente que puede decirse que es autentica, que no necesitan demostrarle a nadie más lo mucho que son porque simplemente no viven de la apariencia mundana que regodea a los faltos de sentimientos profundos y quizás a los que aún más, tienen la virtud del contacto espiritual con la luz interna de su serenidad.

Luego en el otro costado se encuentra aquel que dice ser “él mismo” y planea llevar su vida a su modo como si fuese un gran logro estar lleno de cobardía y sedentarismo mental, de fatiga cotidiana y de rutinarismo sociológico, mas que ellos mismos se han vuelto zombis que caminan hacia allá, sin importar el destino.

Ese es el momento en el que todos llegamos al contacto con nuestra verdad e intentamos preguntarnos a nosotros mismo, ¿quiénes somos? Allí es cuando algunos nunca logran conocer el saber de la respuesta. Y cuando otros habidos en su esencia pueden entender el motivo a su existencia.

Twitter: frapex
Instagram: elfrapex

lunes, 18 de febrero de 2013

¿Para Qué Sirve La Vida?


Ese sentimiento de alegría plena, de satisfacción, que desde un punto de vista romántico podemos llamarlo pasión, el cual alcanzamos cuando cumplimos una meta, logramos un reto, subimos un escalón o terminamos una etapa. Esa sensación que muy seguramente no podremos experimentar por igual con algo material y que por encima de todo jamás podremos comprar u obtener sin esforzarnos. Creo que tuvo su mejor definición hace 90 años.



La explicación para este sentir se ve reflejada en la respuesta de George Mallory, en 1924 cuando intentaba llegar por primera vez a la cima del monte Everest. Antes de su partida para emprender tal hazaña nunca antes lograda, Mallory respondió:

        "La primera pregunta que me harán y que yo intentaré responder es: ¿De qué sirve escalar el Monte Everest? Y mi respuesta siempre será: para nada. No hay la más mínima posibilidad de sacarle ganancia. Ah, podemos aprender un poco sobre el comportamiento del cuerpo humano a grandes alturas, y posiblemente los médicos puedan convertir nuestra información en algo que sirva a los propósitos de la aviación, pero salvo esto, no sacarán más. No traeremos un solo gramo de oro o plata, ni una joya, ni carbón o hierro. No encontraremos ni un metro de tierra que se pueda plantar con granos para obtener alimentos. Por lo tanto no sirve de nada. Si usted no puede entender que hay algo en el hombre que responde al desafío de esta montaña y que va allí para confrontarlo, que la lucha es la lucha de la vida misma para ascender y seguir ascendiendo, entonces no entenderá para qué vamos. Lo que conseguimos de esta aventura es sólo alegría pura, y la alegría, después de todo, es el fin de la vida. No vivimos para comer y hacer dinero. Comemos y hacemos dinero para poder disfrutar de la vida. Eso es lo que la vida significa y eso es para lo que sirve la vida".

Ciertamente no hay explicación para los retos que nos proponemos alcanzar, no hay consejos o advertencias que nos hagan desistir. Ni sensación que se compare, creo que simplemente por eso vale la pena vivir, y como dijo Mallory, después de todo es el fin de la vida.


@frapex