jueves, 7 de junio de 2012

Aislados Porque Nos Da La Gana.


Tenemos la fortuna o la desgracia de vivir en una época donde somos escuchados automáticamente por millones, de poder estar en varios lugares, conversar con diferentes personas al mismo tiempo… y de perder completamente el sentido de personalidad.

Simplemente hemos dejado de ser espontáneos, ya no mostramos nuestras emociones de la misma forma que lo hacíamos antes, porque tenemos la posibilidad de editar nuestros sentimientos. Nuestros estados, nuestras emociones. ¿Qué tiene eso de auténtico?

Simplemente estamos transformando nuestra forma de estar en solitario, nuestro momento de reflexión, por habernos generado esa necesidad de querer estar con todos en todos los lugares.

Las relaciones humanas son vivas, se realizan cara a cara, sin planificarse, expresando sentimientos, gestos y pensamientos improvisadamente. No podemos controlar lo que vamos a decir, pero lo que sea que diremos será algo único, porque contiene eso especial que no se consigue con ninguna otra forma de expresión, nuestra “esencia”.



Nuestros teléfonos y equipos informáticos nos pueden servir para dejar rastros de información, mensajes comunicativos, pequeños fragmentos de nuestros pensamientos, pero no debemos de usarlos como una vía para evitar confrontarnos con ese momento incomodo de tener que dar la cara y afrontar diversas situaciones personalmente.

Estamos inmersos en un mundo donde hemos desarrollado la tecnología con el fin de sentir que siempre tendremos compañía. De hecho, inconscientemente, no podemos estar solos. Podemos notarlos cuando hacemos fila, cuando esperamos en algún lugar, cuando somos las únicas personas en casa. Recurrimos a nuestra tecnología para sentir compañía.

¿Será que necesitamos estar siempre conectados para poder hallarnos a nosotros mismos?  El problema es que mientras más nos “hallamos” más nos aislamos, más nos perdemos, más nos editamos y dejamos de ser menos humanos, dejamos de escuchar y dejamos de sentir.

Así que intenta que la próxima conversación que tengas hoy sea mirando a la otra persona a los ojos.

Texto Y Fotografía: Franklin Pérez @frapex