lunes, 15 de junio de 2015

La Señora de la Calle.

Allí está ella, como de treinta y tantos o unos cuantos cuarentas, sentada en la calle, sucia y con una cola vieja que le sujeta el cabello medio despeinado y grasoso, evitando así que se derrame por toda su cara, quitándole esa poca dignidad que aún conserva, unas cuantas bolsas plásticas a su alrededor le dejan ver sus pocas pertenencias que imagino debe trasladar a donde quiera moverse porque no creo que tenga un techo fijo donde refugiarse en la noche.

En ese momento mil preguntas me invaden: ¿Como una persona que quizás estuvo en algún lugar diferente ahora se encuentra en la calle? ¿Serían los vicios? ¿Conflictos personales? ¿Alguien la estafó? Pobre de esa mujer, al verla no parece que haya vivido desde siempre en la calle. Me la puedo imaginar vestida de traje ejecutivo, de esos de chaqueta y falda, quizás trabajando para algún banco, de secretaria de algún renombrado abogado; quizás madre, quizás esposa, quizás amante del alcohol que le arrebató la felicidad sorbo a sorbo, que se yo, no la conozco suficiente para poderla juzgar, es más, yo no la puedo juzgar.

Simplemente siento lastima y curiosidad al ver a esta persona marchita que tiene la potencia de ser algo más que una indigente tirada a un costado de la calle, observando como todos le pasan por al lado tratando de esquivarla, de evitarla, de hacer la vista gorda e ignorarla, haciéndola sentir aún mas rechazada de lo que ayer se podía sentir, execrada de la sociedad por sus errores. Conservando la clase extinta en los retazos de una falda larga un poco desteñida, con trazos de segunda y tercera mano.  

¿Será que ya comió? ¿Tendrá donde bañarse? ¿Cómo puedo ayudarla si ella no pide ayuda?, la veo simplemente sentada, como acostumbrada a esperar nada, harta de que la ignoren y la humillen, ¿le ofrezco mi ayuda para mover sus bolsas hasta la próxima esquina donde vaya?

¿Por qué me preocupo tanto si ni siquiera sé quién es?, ¿y si es una delincuente, y sus cómplices están escondidos y me quieren robar? Está simplemente esperando la mejor víctima, aunque no tiene cara de ladrona, es más bien como una estatua a la desidia. ¿Culpa mía, culpa de ella, culpa del que la gobierna, culpa de quien se deja gobernar?

Ya estamos casi cerca, ¿Qué le voy a decir? ¿Cómo la voy a abordar?, ella  voltea sin mirarme, yo la miro sin voltearme, se da cuenta que la veo, sube la cara y me mira, como medio segundo después, luego de no poder conciliar ninguna oración para ofrecerle consuelo, volteo hacia otro lado, ella también voltea, no la veo, no me ve, sigo de largo y ella también, pobre vida, pobre de ella, pobre de mí, pronto nos veremos otra vez, ella en su vida, yo en la mía, conectados por el camino y segregados por nosotros mismos.


Allá se marchita ella en la acera, yo poco a poco la olvido, algún día la volveré a ver, algún día la ayudaré. Atrás queda la señora de la calle… Atrás queda la señora de la calle.

jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Quién Quiere Ser Millonario?

El dinero es un vicio, es una enfermedad, es uno de los peores errores de la humanidad. Se utiliza para diferenciarnos, para clasificarnos y para segregarnos, sin importar el valor de nuestro esfuerzo, de nuestro conocimiento, de nuestros  o de nuestra generosidad, la humanidad  está clasificada según la cantidad de dinero que tengas.

Mientras más posesiones materiales puedas tener, serás mejor tratado, más envidiado y más alagado. Ese falso concepto de riqueza que nos han dejado como legado a través de los siglos, es la excusa que utilizan los codiciosos para ser llamados señores. Al punto tal que en nuestros tiempos, el ejemplo a seguir, o el modelo de persona que las nuevas generaciones quieren llegar a ser, es el de alguien con mucho dinero. Sin importar ninguna de las otras cualidades necesarias para poder ser una verdadera persona de provecho.

Viene entonces la pregunta cliché, ¿Necesitamos el dinero para ser felices?,  tendríamos que preguntarnos antes: ¿Qué es para nosotros la felicidad? Por muchos puntos de vista que tengamos, no hay que ser sabio para saber que la felicidad no viene relacionada con las posesiones materiales, lo material es simplemente un invento de los codiciosos para poder atraer el dinero que aún no tienen. Por eso los teléfonos, los automóviles, la televisión que puedes comprar hoy, nunca serán tan buenos como la que puedas comprar mañana.  Aunque la emoción que te puede transmitir una historia es la misma en blanco y negro, en alta definición, en ultra alta definición o escrita en papel con tinta.


La apariencia nos ha debilitado tanto el ser y la integridad, que ahora necesitamos renovar más seguido que en cualquier otra época nuestras pertenencias, aunque las que ya tenemos hagan la misma función y tengan las mismas cualidades que las nuevas que “necesitamos” adquirir. Los países necesitan crecer económicamente, los bancos necesitan tener más dinero, los precios necesitan aumentar y nosotros necesitamos ganar más para gastar más para comprar lo que no necesitamos y así podremos agradar a las personas que no les importamos para sentirnos importantes y así ingresar en ese círculo tan privilegiado de gente que “lo tiene todo”.

Si verdaderamente quieres impresionar, lee, aprende, comparte los conocimientos, las anécdotas, las historias, demuestra que no es necesario tener más para poder ser mejor, quienes verdaderamente valen lo sabrán apreciar y valorar, tan solo hecho de tratar de probarle algo a la sociedad para recibir su aceptación demuestra lo pobre que eres en tu interior, que es de donde viene la verdadera riqueza. Cuando tengas algo que el dinero no puede comprar, te darás cuenta de lo afortunado que eres.

No hay credulidad tan ansiosa y ciega como la credulidad de la codicia, que es, en su medida universal, la miseria moral y la indigencia intelectual de la humanidad.” - Joseph Conrad


Franklin Pérez

jueves, 19 de junio de 2014

Los Avances del Hombre Moderno.

Que avanzado se ha vuelto el hombre, desde que aprendió a caminar derecho lo único que ha hecho es joder y joder. Los animales perdieron su refugio, el árbol alto ya no da sombra, porque se necesita para hacer madera; aunque curiosamente en justicia al árbol, mientras más madera el hombre corta de más aserrín se rellena su cabeza.

El mar fue convertido en inodoro gigante, de donde el mismo hombre también come, así que mientras lo llena de excremento radioactivo por un lado del mundo, por  el otro se almuerza lo que vive en él, como si fuesen dos lugares diferentes y no un único elemento conectado con diferentes nombres. ¡Qué inteligente se ha vuelto el hombre!

La ballena nada asustada, pensando en moverse de un lado al otro porque un barco hambriento la quiere guardar a pedazos en una lata. La gallina ahora es pollo, que lo engordaron tanto que terminó convertido en vaca, que a su vez convirtieron en res y en máquina de malteadas. El tomate inflado como un globo, creciendo dentro de un closet, alimentado por la misma mierda de res, que antes fue vaca y antes pollo y antes gallina.  

Que brillante es el hombre, que vive aglomerado, rodeado de multitudes que cambiaron el verde por el gris para hacer cajas y cajas y cajas, montadas encima de otras para estar todos juntos, en vez de repartirse por todo el continente, como lo hacen los animales. Tragado humo para moverse, como si el descubrimiento del fuego solo llego a evolucionar al punto de quemar algo más para poder transportar a las masas.



Que desarrollado se ha vuelto el hombre, que puso el mundo al revés, el niño gordo de azúcar sentado frente a la tele jugando videojuegos siente lastima por el que vive en la selva y se alimenta de ella, incluso le ha hecho creer que es mejor vivir en el cubo, donde la comida ya viene hecha aunque pocos saben de qué.

Que evolucionado se ha vuelto el hombre que vuelve a caminar encorvado, guiado por una pantalla que le muestra como es el frente porque es más fácil que simplemente mirar hacia adelante, donde la nuevas generaciones definen el tamaño de su autoestima según su número de likes.

¿Qué nueva invención traerá el hombre? No puedo esperar para ver… Que avanzado se ha vuelto el hombre…


El Frapex

viernes, 2 de mayo de 2014

El Señor Tiempo.

El Tiempo por definición dicen que es la  dimensión física que representa la sucesión de estados por los que pasa la materia, no es tangible pero existe, todos dependemos de él,  a muchos les falta, siempre están hablando de que no lo tienen o de que no les alcanza, como si al final del día pudiesen ir al supermercado o levantar el teléfono y solicitar más de sus servicios.

Pero muchos hablan de él como si fuese una persona o una especie de espíritu o dios que tiene propiedades que influyen sobre nosotros o que gracias a él nuestra vida transcurre o evoluciona.

Esperan que el señor Tiempo tenga un poco más de contacto, quizás que sea un poco más comprensivo con la manera en que es gastado por nosotros.

Siempre que desconocemos algo terminamos por preguntarle al mismo Señor Tiempo en busca de respuestas, alegando que él es quien tiene la razón y que a través de él la verdad siempre será conocida.


            
          Acudimos a él en busca de sanación, ya que también se le atribuyen estos poderes, de hecho dicen que no hay nada que el Señor Tiempo no cure y que quizás si en algún momento nos sentimos ahogados él poco a poco irá alejando ese sentimiento de depresión de nosotros y nos levantará. Aunque contradictoriamente si no lo seguimos continuará con su paso dejándonos atrás sin importarle si ya nos sentimos mejor o no.

Tiene además la habilidad de ser un gran maestro, dicen que el mejor de todos, gracias a él, las personas se hacen sabios. Pero nunca tan sabios como el mismo Señor Tiempo. Porque contradictoriamente va a ser el culpable de la muerte de todos sus alumnos.

En mi percepción lo veo como un Señor orgulloso con algo de edad, pero no más de 60, que no retrocede nunca, a pesar de los baches por los que pasa siempre sigue adelante, constante, seguro y sin titubeos, siempre teniendo lo necesario, nunca da menos y nunca da más, y todos recibimos de él la misma cantidad.


A veces bueno, a veces malo, como maestro, como doctor, como consejero o como opresor, el Señor Tiempo estará siempre con nosotros, sigámosle el paso, nunca nos adelantemos a él ni dejemos que nos deje atrás y lo perdamos. Ya que quien quiera que seamos siempre lo recibiremos por igual, nuestro éxito depende de cómo lo invertimos o de cómo lo gastamos.

Franklin Pérez

jueves, 9 de enero de 2014

¿De Qué Tamaño Eres?

Me gusta pensar que las personas son más de lo que reflejan físicamente, que el tamaño de una persona no se basa en su estatura o en su complexión física sino en la calidad de pensamiento que aporta a los demás. En lo que deja plasmado en el tiempo al compartir unas palabras, escribir una frase o ejecutar una acción que sea enriquecedora para todo el entorno o al menos lo suficiente como para no dejar un rastro negativo.

Existe gente “pequeña”, estos solo hablan de otras personas, su pensamiento mayoritario se basa en la crítica, en la burla y en la envidia a los demás, estas diminutas personas tienen la suprema habilidad de encontrar cualquier detalle ridículo en su entorno, por muy diminuto que este sea y hacerlo protagonista, lo que les imposibilita poder descubrir cualquier cualidad por mínima que sea en  alguien más. Aunque contradictoriamente esta habilidad es casi imposible de aplicar en ellos mismos, por lo que nunca pensarán que están equivocados y mucho menos reconocerán sus errores para poder corregirlos.



Luego tenemos a las personas “promedio”, quienes tienen la habilidad de poder ver más allá de la crítica a otras personas, su pensamiento no se basa solo en hablar de quienes los rodean sino que también tienen la capacidad de valorar lo material. Por lo que una conversación basada en algún objeto de valor puede llevarle horas y hasta años de admiración, anhelo y esfuerzo, pensando que estos objetos son los imprescindibles para poder obtener satisfacción en sus vidas y así demostrar a su entorno lo “valiosos” que son mediante las “riquezas” que han podido obtener en su transitar por este mundo.


Por último podemos encontrar a las personas “grandes”, quienes a través de un aprendizaje basado en cosechar la humildad y admirar lo que todos los demás tienen para aportar de manera positiva, pueden usarlo para su progreso personal y espiritual, estas personas han sabido diferenciar lo que es verdaderamente valioso, que aún sin tener ningún estimo material ha podido satisfacer más que cualquier objeto que se pueda ostentar. Las personas “grandes” hablan de ideas, dejan un legado a través del tiempo para poder ser usado por cualquiera que tenga la capacidad de aprender a apreciarlo y utilizarlo para formar un ser completo y satisfecho, sin nada que criticar al mundo y con mucho que aportar, por lo que nunca dejarán de crecer. 

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martes, 29 de octubre de 2013

Cómodos Y Aburridos.

“Si eres la persona más inteligente en el lugar donde te encuentras… estás en el lugar equivocado”.
Dicha afirmación me lleva a reflexionar sobre el momento en el que nos encontramos, este instante que fue predicho por el instinto de avanzar, de cambio y de evolución, que a veces simplemente se va opacando y mermando al ser invadido por la comodidad.

Una de las ocasiones más satisfactorias en el transitar por la vida debe ser la culminación de una meta, de una etapa o el alcanzar un logro por el cual nos hemos esforzado y que  con el paso del tiempo y con nuestro esfuerzo constante nos ha obligado a transformarnos y adaptarnos a nuevas circunstancias aún sin estar conscientes de estos cambios.

Ese mismo esfuerzo es el que sirve de indicador para saber cuándo debemos movernos a un nuevo reto; cuando la siguiente tarea, la siguiente odisea, la siguiente aventura nos llama desde ese lugar inalcanzable desde donde nos han llamado todos nuestros retos anteriores aún por muy diminutos que estos fueron.



Es que al ir obteniendo todo de forma más rápida y calmada, las recompensas serán cada vez menores y menos satisfactorias, debido a que cada vez nos costará menos alcanzarlas, lo que nos lleva a encontrarnos en un ciclo repetitivo de hacer tareas con poco esfuerzo, para tener siempre el mismo resultado, que luego de un tiempo, más que entretenernos, mantenernos activos y ocupados, nos hará sumergirnos en la más tediosa y poco excitante rutina que nos convertirá en seres aburridos, desdichados e inconformes sin saber por qué.

Porque el alcanzar algo con facilidad que antes nos tomaba mucho esfuerzo lograr, solo nos sirve para indicar que hemos crecido, que hemos mejorado, que hemos progresado. Por lo cual lo más lógico por hacer es ir al siguiente nivel, subir a ese siguiente escalón sobre el cual tendremos que pasar noches y días de arduo trabajo. Pero que a su vez volverán a despertar ese instinto de sed, de ansias, de ganas de seguir adelante y no desfallecer.

El momento en el que volvemos a salir de nuestra zona de comodidad es el momento en el que volvemos a sentirnos vivos. Porque nunca nadie se hizo fuerte haciendo lo fácil.

Lo que le da sentido a la vida es el no saber qué vamos a hacer con ella. 

jueves, 22 de agosto de 2013

Comparte Tus Ideas.

Seguramente recuerdas cuando estabas en la escuela que tus otros compañeros no te dejaban ver las respuestas que escribían colocando su brazo alrededor de sus cuadernos o de su hoja de examen.

En cualquier ámbito es igual, en el trabajo la gente guarda secretamente sus ideas. No quieren compartirlas con nadie por miedo a que alguien más tome el crédito por ello.

El problema de acaparar esas ideas es que las personas solo serán útiles la mayoría de las veces por esos secretos que guardan y esto eventualmente los hará viciados, serán unos acaparadores de secretos y de ideas.

En cambio, si compartes todas las ideas que tienes con otras personas te quedaras sin nada, no estarás guardando ningún secreto. Esto te forzara a buscar,  a estar pendiente, a replantearte y a ser más observador y por lo tanto siempre te encontrarás en una nueva búsqueda y en un nuevo descubrimiento.

De alguna modo, mientras más compartes más regresa a ti. Porque las ideas son conocimiento abierto. No tienes que clamar por su autoría, simplemente regálala.

Además, no son tus ideas solamente, son de todos, las ideas se encuentran allí afuera flotando, aunque tú no las compartas hay alguien en cualquier lugar del mundo que en algún momento va a pensar igual a ti, solo necesita recoger esa idea flotante y llevarla a su mente. Por eso es mejor compartir.


No guardes tus conocimientos, dáselos a todos los que puedas y obtendrás mucho más. 

@frapex
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