Lo que dices
acerca de alguien más, de cualquier otra persona, sea quien sea, te revela a
ti. Tus palabras son un reflejo de tus necesidades, tus tendencias, tu
psicología, tus gustos, tus miedos, tus ansiedades, tus deseos y muchas otras
cualidades o debilidades que son muy obvias si pensamos con simplicidad.
Cuando hablas
de alguien más, cuando críticas a otra persona, no estás describiendo a esa
persona, te describes a ti, describes lo que la otra persona refleja de tu
personalidad, a donde quieres llegar o lo que no quisieras hacer.
Ese término que han denominado envidia, es solo la
necesidad de ver en alguien más lo que no ves en ti. Envidias lo que quisieras para ti, pero no
tienes porque crees que no puedes tener, porque quizás a la otra persona se le
hizo más fácil obtenerlo, ha trabajado mucho para tenerlo o simplemente eso que
tu “envidias” ha llegado a su vida fortuitamente. Quizás a ti te falte ese
esfuerzo extra para llegar a tener lo que envidias o simplemente el camino se
te ha hecho más difícil. Pero ¿Quién
tiene la culpa?
Ahora, ese
tiempo que tomas en hablar, en criticar, en odiar o en aborrecer a la otra
persona, esa auto-critica inconsciente, ese duro reclamo de que no has llegado
al lugar en tu vida donde quieres llegar y donde te espera lo que quieres tener,
podría ser mejor gastado, menos pensado y más accionado; más emprendido o
enriquecedor. Pero no hablo de riqueza monetaria, hablo de riqueza espiritual,
de crecimiento personal, ese verdadero tesoro. A eso es a lo que me refiero
cuando digo “Tener lo que quieres”.
¿Qué pasaría
si en ese momento en el que llega ese pensamiento a tu cabeza de “envidia”, lo
canalizaras hacia tu beneficio?, sabiendo ya que es lo que quieres para ti, que
es lo que necesitas como ser, eso que se refleja en alguien más. Volviéndolo
hacia ti y enfocándote en transformar ese tiempo de crítica en un tiempo de
construcción interna.
Así que esa
persona de la que hablas no tiene ningún problema, quizás ni siquiera sabe lo
que piensas, porque seguramente lo dices
o lo piensas a sus espaldas. Así que te dejo de vuelta tu envidia, es tu
problema, de nadie más, invierte tu tiempo sabiamente, conociéndote, ayudándote
a estar un paso más cerca del éxito, un paso más lejos de los malos pensamientos
y teniendo un motivo más cada día para simplemente ser feliz.
Texto: @frapex
