jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Quién Quiere Ser Millonario?

El dinero es un vicio, es una enfermedad, es uno de los peores errores de la humanidad. Se utiliza para diferenciarnos, para clasificarnos y para segregarnos, sin importar el valor de nuestro esfuerzo, de nuestro conocimiento, de nuestros  o de nuestra generosidad, la humanidad  está clasificada según la cantidad de dinero que tengas.

Mientras más posesiones materiales puedas tener, serás mejor tratado, más envidiado y más alagado. Ese falso concepto de riqueza que nos han dejado como legado a través de los siglos, es la excusa que utilizan los codiciosos para ser llamados señores. Al punto tal que en nuestros tiempos, el ejemplo a seguir, o el modelo de persona que las nuevas generaciones quieren llegar a ser, es el de alguien con mucho dinero. Sin importar ninguna de las otras cualidades necesarias para poder ser una verdadera persona de provecho.

Viene entonces la pregunta cliché, ¿Necesitamos el dinero para ser felices?,  tendríamos que preguntarnos antes: ¿Qué es para nosotros la felicidad? Por muchos puntos de vista que tengamos, no hay que ser sabio para saber que la felicidad no viene relacionada con las posesiones materiales, lo material es simplemente un invento de los codiciosos para poder atraer el dinero que aún no tienen. Por eso los teléfonos, los automóviles, la televisión que puedes comprar hoy, nunca serán tan buenos como la que puedas comprar mañana.  Aunque la emoción que te puede transmitir una historia es la misma en blanco y negro, en alta definición, en ultra alta definición o escrita en papel con tinta.


La apariencia nos ha debilitado tanto el ser y la integridad, que ahora necesitamos renovar más seguido que en cualquier otra época nuestras pertenencias, aunque las que ya tenemos hagan la misma función y tengan las mismas cualidades que las nuevas que “necesitamos” adquirir. Los países necesitan crecer económicamente, los bancos necesitan tener más dinero, los precios necesitan aumentar y nosotros necesitamos ganar más para gastar más para comprar lo que no necesitamos y así podremos agradar a las personas que no les importamos para sentirnos importantes y así ingresar en ese círculo tan privilegiado de gente que “lo tiene todo”.

Si verdaderamente quieres impresionar, lee, aprende, comparte los conocimientos, las anécdotas, las historias, demuestra que no es necesario tener más para poder ser mejor, quienes verdaderamente valen lo sabrán apreciar y valorar, tan solo hecho de tratar de probarle algo a la sociedad para recibir su aceptación demuestra lo pobre que eres en tu interior, que es de donde viene la verdadera riqueza. Cuando tengas algo que el dinero no puede comprar, te darás cuenta de lo afortunado que eres.

“No hay credulidad tan ansiosa y ciega como la credulidad de la codicia, que es, en su medida universal, la miseria moral y la indigencia intelectual de la humanidad.” - Joseph Conrad


Franklin Pérez