Ellos no estaban seguros, él no podría soportar estar solo de nuevo. Y ella tan solo se sentía tan… herida.
La relación fue difícil. Ella estaba irritada por la rutina y le molestaban los sonidos que él hacia cuando bebía. Ella sin ningún motivo, conseguía molestarse tan rápido.
El… nunca decía nada… sobre nada. Cuando él la observaba detenidamente, se le hacía difícil creer que en algún momento la amo… o ella a él. Su sonrisa… le parecía a él tan solo una mentira.
Pero el tiempo pasó muy rápido, muy pronto, llegó el verano… y todo mejoró.
Dejaron de desayunar juntos todos los días y decidieron mudarse a lugares separados.
Solo experimentaban este sentimiento de ligereza, todo parecía tan fácil. Se besaban más seguido, a ella le encantaba su sentido del humor, el sexo se convirtió en algo muy excitante. Y cuando él trabajaba… no podía dejar de pensar en ella.
Cuando estaban juntos, se veían felices, pero a veces, cuando se miraban directamente a los ojos, sentían esa inseguridad de no saber a quién miraban. Pero con cada beso nacía un nuevo secreto, que compartían con tan solo un abrazo, en completo silencio, entendiendo todo sin necesidad de intercambiar una palabra.
Luego, así de repente, comenzaron a emocionarse de tenerse frente al otro, pero a la vez inseguros. Simplemente porque no habían tenido la oportunidad de conocerse mutuamente. Casi como si fuesen extraños.
Cuando el la llamo al día siguiente, se sintió nervioso, tanto así que solo pudieron compartir una corta conversación. Esa noche, él no pudo dormir, ni por un segundo.
Luego, se conocieron en la fiesta de un amigo. El intento ser gracioso, y a ella, eso le gustó. Aun así, no había mucho tiempo para ellos. Más tarde esa noche, el llegó a la fiesta y allá estaba ella, sentada al otro lado del salón. ¿Será que la conozco de algún lugar? se preguntaba. Entonces, repentinamente, sus ojos se encontraron, por su primera ultima vez. Ellos no se volverían a ver nunca más. Pero, aún así, en ese preciso instante, como si no existiera mas nada, ni más nadie… ella le sonrió.
Inspirado en el guion de Joshka Laukeninks
