El tiempo, dueño de nuestros momentos, lo único intangible que siempre nos falta, nunca nos sobra y cuando menos queremos estar en su presencia, más lento se hace su pasar, todo es relativo. Por eso, mientras más lo necesitamos, menos lo tenemos y mientras más lo tenemos, menos lo necesitamos.
Esto nos lleva a experimentar una acción inerte que puede traernos el mayor de los beneficios o las más grandes angustias mientras emprendemos su ejecución, "esperar", uno de los retos más frustrantes al cual nos podemos enfrentar es la espera, agotas las energías, tanto físicas como mentales, te acerca a la incertidumbre y nos llena de miles de sentimientos que generan un sin fin de preguntas que no serán respondidas y preocupaciones que no tendrán existencia real alguna.
Aunque quizás el problema no radique en el esperar, sino en no conseguir lo que queremos, llegar a donde queremos llegar o encontrarnos en la situación que queramos encontrar al final de nuestra espera.
La solución más efectiva para sobrellevar esta espera es poder cosechar el don de la paciencia, esto no quiere decir que tenemos que estar perennemente atentos a cualquier cambio o acción que genere un resultado, simplemente debemos practicar como perder la noción del tiempo. En el momento en que algo deja de estar en nuestra mente, en ese mismo instante deja de ser un foco de preocupación y comienza a ser fluidez, esa fluidez que enfocamos al emprender un camino hacia un propósito pero a su vez esa libertad que concedemos al propósito mismo, dejándolo transitar libremente con el relativo tiempo, lo que nos permitirá distribuir nuestro esfuerzo en nuevas acciones que nos nutrirán como seres.
Este positivo sobrellevar del tiempo nos proporciona un espacio de buenas energías donde trabajar, donde desenvolvernos y donde poder simplemente ser, hacer y estar, disfrutando de lo que sea posible y complaciente en ese justo momento.
Ya sin tiempo ni preocupaciones tenemos un universo de vivencias que experimentar a lo largo de ese camino sobre el cual nos mentalizamos y por el cual transitamos pacientemente. Esto quiere decir que cada día que pasa nos alimentamos un poco mas de conocimiento, de espiritualidad y de motivación.
Al final del camino te darás cuenta de que sin importar el haber conseguido o no lo que te habías planteado, te encuentras ahora un paso adelante de donde estaba antes, lo cual te va a abrir nuevos horizontes y nuevos retos que puedes transitar de la misma manera con la que transitaste este camino paciente. Estos nuevos andares no te dejaran "tiempo" para lamentar tu fracaso o para experimentar el triunfo, ya que esta sensación de satisfacción la has venido sintiendo desde aquel momento en el que simplemente dejaste de esperar y te convertiste en alguien paciente.
Texto:@frapex
