viernes, 2 de mayo de 2014

El Señor Tiempo.

El Tiempo por definición dicen que es la  dimensión física que representa la sucesión de estados por los que pasa la materia, no es tangible pero existe, todos dependemos de él,  a muchos les falta, siempre están hablando de que no lo tienen o de que no les alcanza, como si al final del día pudiesen ir al supermercado o levantar el teléfono y solicitar más de sus servicios.

Pero muchos hablan de él como si fuese una persona o una especie de espíritu o dios que tiene propiedades que influyen sobre nosotros o que gracias a él nuestra vida transcurre o evoluciona.

Esperan que el señor Tiempo tenga un poco más de contacto, quizás que sea un poco más comprensivo con la manera en que es gastado por nosotros.

Siempre que desconocemos algo terminamos por preguntarle al mismo Señor Tiempo en busca de respuestas, alegando que él es quien tiene la razón y que a través de él la verdad siempre será conocida.


            
          Acudimos a él en busca de sanación, ya que también se le atribuyen estos poderes, de hecho dicen que no hay nada que el Señor Tiempo no cure y que quizás si en algún momento nos sentimos ahogados él poco a poco irá alejando ese sentimiento de depresión de nosotros y nos levantará. Aunque contradictoriamente si no lo seguimos continuará con su paso dejándonos atrás sin importarle si ya nos sentimos mejor o no.

Tiene además la habilidad de ser un gran maestro, dicen que el mejor de todos, gracias a él, las personas se hacen sabios. Pero nunca tan sabios como el mismo Señor Tiempo. Porque contradictoriamente va a ser el culpable de la muerte de todos sus alumnos.

En mi percepción lo veo como un Señor orgulloso con algo de edad, pero no más de 60, que no retrocede nunca, a pesar de los baches por los que pasa siempre sigue adelante, constante, seguro y sin titubeos, siempre teniendo lo necesario, nunca da menos y nunca da más, y todos recibimos de él la misma cantidad.


A veces bueno, a veces malo, como maestro, como doctor, como consejero o como opresor, el Señor Tiempo estará siempre con nosotros, sigámosle el paso, nunca nos adelantemos a él ni dejemos que nos deje atrás y lo perdamos. Ya que quien quiera que seamos siempre lo recibiremos por igual, nuestro éxito depende de cómo lo invertimos o de cómo lo gastamos.

Franklin Pérez