jueves, 24 de febrero de 2011

Tratando de Recordar.

Pensar en un recuerdo puede ser a veces complicado, quizás por el hecho de encontrar un suceso tan significativo que no opaque el resto de mis remembranzas o simplemente por no dejar de lado las otras vivencias que he experimentado.

Pensar en un recuerdo conlleva el revivir sensaciones agradables y otras no tan reconfortantes pero igual de beneficiosas como aquellas que me han hecho sonreír. Aunque antes de hablar de una experiencia especifica me gustaría indagar el por qué de nuestros recuerdos. Recuerdo haber estado, recuerdo haber ido, recuerdo haber vivido, recuerdo haber faltado y recuerdo que hay otras tantas cosas que ya hoy… no recuerdo.

Recuerdo haber sentido que me rompieron el corazón, una y otra vez sin haber recordado en cada caso la vez o las veces anteriores. Y aun recordando lo mucho que me dolió espero romperme el corazón muchas veces más.

Recuerdo que la última vez que lloré no fue por tristeza,  pero eso me hace recordar lo mucho que me entristece hacer a los otros llorar.

Recuerdo haber tenido que empezar a tomarme algunas cosas en serio para poder mantener mi imaginación y pensar libres.

Recuerdo que he dejado de notar la belleza en la cotidianidad de las cosas que me rodean, el resplandor del sol, el sonido de la lluvia y la infinita oscuridad que engalana la noche.

Trato de recordar la ultima vez que me reí y al hacerlo no encuentro el momento específico, pero con el simple hecho de buscar en mi memoria me doy cuenta que no necesito recordar nada para sonreír, solo es necesario el querer hacerlo.



Pero por sobre todas las cosas he tratado de recordar el momento en el que comencé a llenar ese vacío que se siente en el centro del  pecho al no saber a donde ir, al no saber que hacer y al no saber que decir. Lo que me hizo recordar que tengo que dejar de pensar lo que estaba recordando y comenzar a vivir sin tenerle miedo a no recordar. Porque si algo he aprendido de mis recuerdos es poder tener la capacidad de no cometer siempre el mismo error pero tener la posibilidad de cometer miles nuevas equivocaciones.    

Pensándolo bien, ahora que recuerdo, lo único que necesito para llenar ese vacío es mantener intacta esa maravillosa sensación que me transporta y me hace estar consciente de que por encima del pensar mantengo ese reconfortante sentimiento de poder ver, ir y sentir más allá de mis recuerdos.



Franklin Pérez
@frapex
Ensayo sobre los recuerdos
Fundacion Escuela de Escritores - Literatura para Sanar - 2011

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