jueves, 10 de febrero de 2011

Detente Y Escucha La Música.


Un hombre vestido con pantalones de jeans, una camiseta manga larga y una gorra del equipo local de baseball entra a la estación de Plaza L'Enfant en el metro de Washington, se coloca contra la pared al lado de una cesta de basura. Desde un pequeño maletín saca un violín. Al colocar el maletín  abierto a sus pies, él astutamente tiró unos pocos dólares y el cambio del bolsillo como capital inicial, se giró para enfrentar el tráfico de peatones, y comenzó a tocar.

Eran las 7:51 AM del viernes 12 de febrero de 2007, es decir el momento de la mañana en el que esperanzadamente para Joshua se incrementa el paso de los peatones por la estación del metro,  el violinista interpretará seis piezas de música clásica para las personas que transitaran por ese tiempo frente a él con la finalidad de ganar dinero y a la vez agradar a los transeúntes con lo que este interprete piensa que es talento.

Cada uno de los transeúntes tenia dos rápidas opciones al momento de ver a aquel hombre y su violín: podían seguir de largo haciendo como si lo que tenían a su alrededor no era importante o detenerse a escuchar, adquiriendo así la obligación moral de compartir por lo menos algunas monedas con el interprete en cuestión.

Al parecer la opción escogida por la mayoría de los transeúntes fue la primera, muy pocos se detuvieron a escucharlo y otros menos le dieron dinero. Quizás si interpretara canciones más conocidas o populares, le hubiesen prestado más atención, tal vez la acústica del lugar no ayudaba a propagar el sonido adecuadamente o simplemente aquel violinista no era lo suficientemente bueno para captar la atención de su publico.



Transcurrieron aproximadamente tres minutos hasta que algo pasó. 63 personas habían pasado ya, finalmente un hombre echa un vistazo de fracciones de segundo y parece percatarse de que hay un hombre tocando música. Nada asombroso pero fue algo. Medio minuto después Joshua obtiene su primera donación, una mujer le lanza una moneda sin detener su paso. Finalmente en el minuto seis es cuando otro caballero usa como apoyo una de las columnas de la estación y se detiene a escuchar.

Las cosas siguieron así por el resto de los tres cuartos de hora que el músico tocó en la estación. Al final de su recital, de las 1.097 personas que transitaron por el corredor  27 le dejaron algún dinero de “propina” a Joshua, recaudo en total 32$ y algo de sencillo. Y solo 7 se regalaron mas de un minuto para disfrutar de la exhibición de talento del violinista.

Una situación muy frustrante para Joshua, que tenía mejores expectativas al momento de descender del taxi que lo dejaba esa mañana en las puertas de la estación. Joshua tomaba el taxi a pesar de que se hospedaba solo a tres cuadras de distancia no por comodidad u holgazanería, mas bien lo hacia para protegerlo a  él (su violín) como lo hacia llamar. Él, es decir el violín de Joshua, construido en 1713 a mano por Antonio Stradivari tiene un valor  de 3,5 millones de dólares y es usado por Joshua en cada una de sus presentaciones.

Bell, como se apellida Joshua, tomó su primera lección de música a los cuatro años y fue considerado desde sus inicios uno de los prodigios de la música clásica. Sencillamente Joshua Bell quien es aclamado como uno de los violinistas más virtuosos que jamás haya existido sobre las faz de la tierra y que tres días antes de presentó con un lleno total en la casa señorial de la Sala Sinfónica De Boston donde la entrada menos costosa tenia un valor de 100 $.

Luego de este inusual evento solo a Joshua solo le queda hacer una reflexión “Si un gran músico interpreta una bella canción pero nadie la escucha, es realmente bella”.

No tenemos que esperar que algo maravilloso nos suceda para ver algo espectacular, la belleza esta a nuestro alrededor en todo lo que hacemos y todo lo que vemos en nuestro entorno, solo hace falta prestar un poquito de atención y dentro de lo cotidiano estará lo diferente, hay que detenerse a escuchar la música y caminar con menos prisa.


Artículo: Franklin Pérez @frapex





*Lee estos artículos y otros en la Revista Maracay Extrema

No hay comentarios:

Publicar un comentario