Adam Smith, el padre del capitalismo moderno dijo. Vale la pena pensar en esto: “Esta gran fuente de tanto miseria como desorden en la vida humana parece venir de la sobrevaluada diferencia entre una situación permanente y otra… Algunas de estas situaciones pueden, sin duda, merecerse ser preferidas a otras, pero ninguna puede merecerse que se la persiga con tal ardor apasionado que nos lleve a violar las reglas de la prudencia o la justicia, o corromper la futura tranquilidad de nuestras mentes por la vergüenza que acarrea el recuerdo de nuestra propia insensatez o por el remordimiento del horror de nuestra propia injusticia”. En otras palabras: sí, algunas cosas son mejores que otras.Tenemos que tener preferencias que nos lleven a un futuro en lugar del otro. Pero cuando estas preferencias nos arrastran demasiado fuerte y demasiado rápido porque sobrevaluamos las diferencias entre esos futuros, estamos en riesgo. Cuando nuestra ambición está atada, nos lleva a trabajar alegremente. Cuando nuestra ambición no está atada, nos lleva a mentir, engañar, robar, lastimar a otros, a sacrificar cosas de verdadero valor. Cuando nuestros miedos están atados, somos prudentes, cautelosos, atentos. Cuando nuestros miedos no están atados y son pretenciosos, somos impudentes y cobardes.
La lección con la que quiero dejarles de esto es que nuestros anhelos y preocupaciones son hasta cierto punto pretenciosos porque dentro de nosotros tenemos la capacidad de hacer la materia misma que estamos constantemente buscando cuando escogemos una experiencia.
Fotografia: Banksy
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