jueves, 23 de septiembre de 2010

El Poder De Las Palabras

Las maldiciones e insultos se remontan a las civilizaciones más antiguas, estas personas creían tan fuertemente en su palabra que aseguraban que el maldecir o insultar a alguien acarreaba un daño terrible ya que estos deseos se volvían realidad, por lo que la persona maldita se perjudicaba.



En nuestro tiempo actual todavía invertimos gran cantidad de nuestras vidas en envidiar, hablar mal, criticar e insultar a otras personas. Imagínense si todo ese tiempo lo invirtiéramos en nosotros, en llegar a conocer nuestros pensamientos y en como volverlos realidad. Es algo que no se logra de la noche a la mañana pero el estar más consciente de las palabras que salen de nuestras bocas y de los pensamientos que circulan por nuestra mente seria un buen inicio.

¿Alguna vez les ha pasado que piensan en alguien y al poco tiempo (Horas, días o semanas) saben de esta persona? Algunos lo llaman casualidad, pero otras personas podrían decir que son protagonistas de muchas casualidades muy seguido.

Si empezamos a concientizar un poco más nuestros pensamientos y nuestros deseos podríamos modificar muchas cosas en nuestro entorno y convertirlas en beneficios para nosotros y los que nos rodean.

Comencemos por pensar en positivo y hablar de esta misma manera. Si en vez de decir: “No me quiero enfermar” afirmáramos de la misma manera: “Quiero estar saludable”, nuestra mente recibe un mensaje claro y positivo, muchas veces le decimos a los niños: “No rompas este plato” ¿y que es lo primero que pasa?, el plato se rompe. Si les digo que no piensen en un helado de chocolate, ¿Qué es lo primero que les viene a la mente?... todos sabemos la respuesta.

El subconsciente no reconoce la diferencia entre una negación y una afirmación, simplemente envía la imagen a nuestro cerebro y créanlo o no, una vez imaginado algo, solo falta un chasquido para hacerlo realidad.

Por lo tanto la próxima vez que quieran que salga el sol, no digan: “Espero que no llueva”, no digan “No quiero estar más triste”, ni digan “Espero no llegar tarde mañana”.

            Practiquen el pensamiento positivo y verán los resultados. Quizás llueva, pero podrían “Sonreír”, “Ser Puntuales” y “Saludables” a pesar de la lluvia.

Articulo: Franklin Pérez
Imagen: Dalmo Roger ( R0g3r5k8b0ard )


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