Me gusta pensar que las personas son
más de lo que reflejan físicamente, que el tamaño de una persona no se basa en
su estatura o en su complexión física sino en la calidad de pensamiento que
aporta a los demás. En lo que deja plasmado en el tiempo al compartir unas
palabras, escribir una frase o ejecutar una acción que sea enriquecedora para
todo el entorno o al menos lo suficiente como para no dejar un rastro negativo.
Existe gente “pequeña”, estos solo
hablan de otras personas, su pensamiento mayoritario se basa en la crítica, en
la burla y en la envidia a los demás, estas diminutas personas tienen la
suprema habilidad de encontrar cualquier detalle ridículo en su entorno, por
muy diminuto que este sea y hacerlo protagonista, lo que les imposibilita poder
descubrir cualquier cualidad por mínima que sea en alguien más. Aunque contradictoriamente esta
habilidad es casi imposible de aplicar en ellos mismos, por lo que nunca
pensarán que están equivocados y mucho menos reconocerán sus errores para poder
corregirlos.
Luego tenemos a las personas “promedio”,
quienes tienen la habilidad de poder ver más allá de la crítica a otras personas, su pensamiento no se basa solo
en hablar de quienes los rodean sino que
también tienen la capacidad de valorar lo material. Por lo que una conversación
basada en algún objeto de valor puede llevarle horas y hasta años de admiración,
anhelo y esfuerzo, pensando que estos objetos son los imprescindibles para
poder obtener satisfacción en sus vidas y así demostrar a su entorno lo “valiosos”
que son mediante las “riquezas” que han podido obtener en su transitar por este
mundo.
Por último podemos encontrar a las
personas “grandes”, quienes a través de un aprendizaje basado en cosechar la
humildad y admirar lo que todos los demás tienen para aportar de manera positiva,
pueden usarlo para su progreso personal y espiritual, estas personas han sabido
diferenciar lo que es verdaderamente valioso, que aún sin tener ningún estimo
material ha podido satisfacer más que cualquier objeto que se pueda ostentar.
Las personas “grandes” hablan de ideas, dejan un legado a través del tiempo
para poder ser usado por cualquiera que tenga la capacidad de aprender a
apreciarlo y utilizarlo para formar un ser completo y satisfecho, sin nada que
criticar al mundo y con mucho que aportar, por lo que nunca dejarán de crecer.
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Instagram: elfrapex

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