jueves, 14 de abril de 2011

Hoy No Me Quejo.

Hoy voy a dejar de decir que sé y comenzaré a prestar atención, a hacer silencio y a aprender; quiero conocer, escuchar, mirar a los ojos y ver cada detalle que nos hace diferentes y a la vez tan iguales.

Comenzaré a recobrar las fuerzas y ese ímpetu de procurar conseguir lo que quiero. Porque a pesar de que el día amanezca nublado estoy seguro que detrás de las nubes siempre está  sol.

Hoy puedo estar consciente de que como ser humano tengo la posibilidad de ser una persona racional, con ganas de estar presente, de dar y de compartir un poco de todas las energías positivas que yo, solo por ser yo, por tener el derecho de vivir aquí, tengo para ofrecer.

¿Pues qué me hizo pensar a mí que una puerta cerrada no se puede abrir?  Hoy agradezco el poder darme cuenta que de brazos cruzados solo se va a conseguir lo que no se merece y que yo soy a la única persona a quien perjudican mis quejas.

Solo es necesario poner una buena cara ante los obstáculos y dar lo mejor de mí, porque sé que puedo hacerlo mejor, es más, no sé, pero debo hacerlo mejor, simplemente porque soy capaz y porque me cansé de que me contagien de la mentalidad conformista que rodea a aquellos que dejaron de luchar por lo que querían por el simple desgaste que requería el hacer el mejor esfuerzo.  

Aún así no me importan las recompensas porque me dí cuenta que debo vencer ese temor a no reconocer que me equivoco, mucho más de lo que creo, pero solo el ver mis faltas con humildad me hará tomar mejores decisiones. Nunca voy a ser más que los que me rodean por más que intente creerlo, pero estoy seguro que nunca voy a ser menos, pero está en el sembrar y el cosechar de las buenas acciones del día a día la diferencia de alcanzar o no lo que quiero.




Porque la belleza y la felicidad nunca las voy a encontrar más allá, están en mi cotidianidad, en aquellos pequeños detalles que si les presto atención, hacen de lo usual un lugar nuevo y diferente lleno de nuevos retos y siempre mostrándome la posibilidad de avanzar, con más ganas, menos esfuerzo y más satisfacción. El hacer lo que siempre he querido y disfrutar lo que hago me ha rodeado de maravillosas coincidencias que han aparecido en el momento exacto y que quizás por alguna razón se mantienen a mí alrededor.

Debo de estar agradecido por estar donde estoy hoy, porque aquí se encuentran los instrumentos y las herramientas de mi evolución y mis anhelos. Es hoy que las debo usar.  No dejaré de perseverar y de luchar en lo que creo.

Porque hoy me dí cuenta que no hay nada más perfecto que la imperfección que existe en la pasión con la que hacemos las cosas. Que con un poco de paciencia y perseverancia se puede conseguir más que siendo conformes y que no importa el sentimiento físico cuando se puede estar presente siendo parte de lo cotidianamente diferente.

Así que hoy, aunque no sea el mejor día, requiero de mi mejor esfuerzo, porque el mundo no se detiene a esperar que me sienta mejor.  Y aunque tenga que leer esto mil veces más ... hoy no me quejo.



1 comentario:

  1. Hola, querido Franklin.
    No sabes qué alegría me da ver este texto aquí. Los extraño mucho.
    Luz Marina

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