El concepto de cognición (del latín: cognoscere, "conocer") hace referencia a la facultad de los seres de procesar información a partir de la percepción, el conocimiento adquirido (experiencia) y características subjetivas que permiten valorar la información.
Todas las decisiones que hemos tomado y que tomaremos en nuestras vidas influyen de forma directa en nuestra felicidad, siempre queremos tomar la mejor decisión para nosotros o para las personas que estimamos y apreciamos. (El dar sin esperar nada a cambio también es parte del proceso de recibir buenas vibras del universo). Aunque no siempre elegimos el camino correcto. Esto se debe a que inconscientemente caemos en lo que algunos que reflexionan sobre la felicidad llaman “Trampas Cognitivas”.
Lo primero que debemos admitir al tener que escoger entre varios caminos es que tomar una decisión que nos afecte nunca es fácil. Es importante tener en cuenta que es mejor en este sentido pensar en nuestro bienestar a largo plazo por encima de cualquier impulso momentáneo.
La segunda trampa es una confusión entre experiencia y los recuerdos, específicamente entre estar contento en la vida y estar feliz con tu vida o valorar tu vida como feliz. Y estos son dos conceptos muy diferentes, y ambos están agrupados en la noción de felicidad.
Y la tercera es la creernos seguros de nuestras decisiones, y es el desafortunado hecho de que no podemos pensar en ninguna circunstancia que afecte a nuestro bienestar sin distorsionar su importancia. Esta es una trampa cognitiva fundamental. Es imposible no equivocarse.
Esto nos demuestra que podemos pensar en nosotros mismos como dos “yo”. Hay un “yo” que vive de las experiencias, que vive enfocado en el presente y que nos mantiene plantados en este presente, pero que es capaz de hacernos revivir el pasado. Este “yo” está en el instante en que sentimos alegría, satisfacción, dolor o sentimientos de decepción. Nos hace recordar experiencias anteriores pero mantiene el límite entre recordar y comparar. Uno de los peores errores que podemos cometer al momento de la toma de una decisión es comparar nuestro presente con un pasado similar, la única manera de conocer el resultado es vivir la experiencia, por muy similar que sea a lo recordado siempre arrojara resultados diferentes.
Y luego existe un “yo” que recuerda, que toma nota de nuestras experiencias y mantiene guardada la historia de nuestras vidas. Estos “yo” aunque forman parte de nosotros, cada uno en un hemisferio de nuestro cerebro (El “yo” de las experiencias en el hemisferio derecho y el “yo” de los recuerdos en el hemisferio izquierdo) son entidades completamente diferentes y confundirnos entre ellos es parte de la problemática que afrontamos al momento de las decisiones.
El problema es que en realidad no elegimos entre experiencias. Elegimos entre los recuerdos de experiencias e incluso cuando pensamos en el futuro, no pensamos en nuestro futuro normalmente en cuanto a experiencias. Pensamos en nuestro futuro en cuanto a recuerdos previstos. Y en esencia lo puedes ver, como una tiranía del “yo” que recuerda, y se puede pensar en el “yo” que recuerda como obligando al “yo” que tiene experiencias a tener vivencias que en realidad no necesita.
Hagamos un experimento, imaginemos que al terminar una relación con una persona, al renunciar a un trabajo, al graduarnos o al llegar de unas vacaciones, todos nuestros recuerdos sobre estos escenarios son borrados de nuestra mente de modo que no podemos recordar nada referente a ello. Ahora, hoy, ¿Escogerías estar con la misma persona, estudiar la misma carrera, el mismo trabajo o ir al mismo lugar al que fuiste de vacaciones? Este es el momento en el que debes de elegir con el “yo” de las experiencias.
Te propongo un ejemplo más sencillo, imagina que tienes un disco con tu canción favorita, digamos que dura cinco minutos, es la mejor canción del mundo para ti. Pero en los últimos 10 segundos de la canción el disco esta rayado. Esto hace que tengas un mal recuerdo del disco y podrías decir que la experiencia completa de escuchar tu canción favorita quedó arruinada. Lo que no recuerdas es que antes de esos 10 segundos tuviste cuatro minutos y cincuenta segundos de algo maravilloso que estoy seguro que vale más que esos últimos diez segundos. Te pregunto: ¿Escucharías el disco nuevamente?

Si escucharía la canción las veces que necesite hacerlo. Buenas líneas frapex selekjah... Bless
ResponderEliminarColega felíz día!!! Maravillosa reflexión, gracias por compartirla, tu sabes que si escucharía la canción otra vez desde el principio, incluso compraría el disco de nuevo jajajaja! Espero que estés teniendo un viaje finisimo. Cuídate mucho. XOXO
ResponderEliminarFeliz Dia Mi fran!!!
ResponderEliminarEste articulo me encanto.... Seguimos aqui como todos los jueves, que exito!
La cancion Genial!
PG.-
EL YO DE LAS EXPERIENCIAS!!!! SIEMPRE TE LEO.. EXCELENTE
ResponderEliminarTe felicito!!.. buen artículo!!.. Yo también escucharía la canción una y otra vez sin importar nada..., pero reconozco que muchas veces mi toma de decisiones están sujeta a recuerdos más que a experiencias =S.
ResponderEliminarSuper buen blog! me encanto tu articulo!
ResponderEliminarBuenas Reflexiones Frank, gran ayuda in this moment.... :)
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